jueves, 9 de agosto de 2007

Silencio

Dulce canto nocturno, suave serenata de una pasión olvidada donde las horas vienen y van en un simple suspiro. Mi mente viaja incierta y apresurada mas no existe reloj que pueda medir el tiempo del alma.

Dolorosa pasión sin correspondencia en el amargo deseo del deseo mismo.

Triste y vana soledad, ferviente compañera del desprecio, libérame del tormento que por dentro me corroe.

Ajena y desgarrante apatía, aléjame de este sentimiento que me devora por dentro.

Venerable tiempo, magnánimo Juez de una vida permite que las arrugas y canas que en mi han de nacer me permitan olvidar a quien una vez amé.

1 comentario:

Helena Desparta dijo...

Cuantas veces no hemos detestado y amado al amor? es el sentimiento más anhelado y a la vez también el más odiado.. increible el paso mínimo que existe en esas dos definiciones.
El amor nos mata, nos vuela y nos hace vivir nuevamente... el amor es la razón de nuestra existencia... amar es de pocos pero cuando lo experimentamos vivimos los mejores momentos de nuestras vidas... y también los peores... el precio por amar a veces es muy grande y doloroso.